Santa Cruz de Tenerife
PEDRO JAVIER CASTAÑEDA GARCÍA

La abuelidad a través del cine


26/jul/05 19:25 PM
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QUIEN HAYA TENIDO la suerte de haber visto ya dos películas estrenadas en nuestros cines, la coreana "Sang Woo y su abuela" (2002), de la directora Lee Jung-Hyang, y la iraní "El color del Paraíso" (1999), de Majid Majidi, podrá estar de acuerdo en que, aunque procedan de países distantes de nosotros, reflejan problemas intergeneracionales comunes y que la relación entre abuelos y nietos se está convirtiendo tanto en campo de estudio científico como de interés cultural. La última película en tratar el tema es "El viento" (2005), de Eduardo Mignogna.

En "Sang Woo y su abuela" vemos cómo una madre joven, que pasa por un momento de crisis, viene desde Seúl a dejar su único hijo para que lo cuide la abuela, que vive en una aldea remota. Una vez solos, nieto y abuela materna comenzarán a comprobar el gran contraste entre sus dos mundos cotidianos, el rural y el de la gran ciudad. El niño intentará reproducir sus hábitos urbanos, aislándose con sus juguetes electrónicos, la anciana querrá comunicarse con él -a pesar de ser muda-, interesándose por sus preferencias y por sus necesidades. El nieto intenta ignorarla y rechazarla la mayor parte del tiempo. Ese sentimiento de superioridad y desprecio a lo viejo y antiguo llega a sus puntos culminantes cuando el nieto, de solo 7 años, la insulta repetidamente, la empuja y la obliga a cumplirle todos sus caprichos "modernos", que casi acaban por costarle a ella la vida. Aunque la creciente inadaptación del nieto al nuevo medio rural le hará empezar a valorar su fragilidad y dependencia, tanto de la abuela como de otros niños y adultos que mantienen con él una relación más natural y sincera. Después de todo el maltrato que Sang Woo causa a su abuela, hay un momento en el que se produce el milagro tan deseado por todos. Un simple regalo inesperado le dispara la revelación emocionada: se da cuenta, entre lágrimas, del amor incondicional que siente por él aquella vieja encorvada y muda, que ha empeñado todo su dinero, y su tiempo, en verlo feliz a su lado. Ese es el comienzo de una relación feliz y enriquecedora; el nieto enseña algo a su abuela para poder seguir unidos, en la distancia, cuando él regrese.

En "El color del Paraíso", vemos cómo Mohammad, un niño ciego de 8 años, termina el curso escolar en la ciudad de Teherán y espera a que su padre venga a recogerlo para pasar el verano en el campo, con su abuela y hermanas (la madre había falleció antes). El padre habla con la abuela; quiere que el hijo deje la escuela y comience un oficio. Sin pensárselo, lo lleva a la fuerza a un maestro carpintero, ciego también, para que lo enseñe y viva allí. La tristeza invade a Mohammad (y también a su abuela). La escena donde el niño tiene una breve conversación -de ciego a ciego- con el carpintero sobre discapacidad y religión resulta conmovedora, como pocas vistas antes.

La incomprensión y desapego del padre con su hijo es tal que la abuela decide abandonar a su suerte la casa familiar; no quiere convivir con esa injusticia. Una vez devuelta a casa, deja de hablar, luego enferma, y termina muriendo (de tristeza, de pena, de impotencia): no puede soportar que su nieto ciego sea deprivado tan pronto de su educación especial que le asegure una vida digna cuando ellos ya no estén. La abuela ha cumplido lo que le había dicho un día a Mohammad, después de llegar éste de Teherán: "Yo daría mi vida por ti".

Estas películas nos muestran el tipo de abuela que desempeña el rol de madre sustituta, uno de los que comporta mayor riesgo, cuando se dan las características que vemos en ellas: maltrato físico y psicológico del nieto, hábitat aislado, sin muchos recursos materiales, edad y estado físico de la abuela, escasa o nula colaboración de otros familiares? Una realidad más común de lo que se cree.