Santa Cruz de Tenerife
A BABOR FRANCISCO POMARES

Segunda pista

29/jun/17 6:05 AM
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El incidente protagonizado la tarde del martes por un avión de la compañía Jet2 no fue una cuestión menor: el avión perdió en el aterrizaje cuatro de las ocho ruedas de sus trenes traseros. Probablemente tomó tierra con una inclinación inadecuada y la maniobra provocó que reventaran las primeras cuatro ruedas que golpearon el firme. Desde las dos menos cuarto hasta casi las siete y media de la tarde, el avión permaneció anclado en la pista, impidiendo que pudieran entrar o salir otros aviones, y provocando el colapso del aeropuerto Sur, dificultades menores en Los Rodeos y Arrecife, una cierta congestión en Gando, y molestias importantes a los pasajeros que tenían que salir en alguno de los vuelos que debían despegar del Reina Sofía entre las tres y las ocho de la tarde. Sin duda, lo más importante es que los 320 pasajeros y once tripulantes implicados en el incidente pudieron abandonar la aeronave sin que hubiera heridos y sólo con el susto encima.

La primera reacción de los responsables de AENA ha sido negar que este incidente y los enormes retrasos y trastornos que ha provocado justifiquen la reapertura del debate sobre la necesidad de la segunda pista en el Tenerife Sur. Eso es cierto en parte: no habría necesidad de acudir a este incidente para justificar una segunda pista que ya contemplaba -a 750 metros de la primera y en paralelo al discurrir de esta- el plan director del Reina Sofía de 1977, previo a la puesta en funcionamiento del aeropuerto, y que además recomiendan las directivas comunitarias sobre seguridad en el transporte aéreo, que consideran que cualquier aeropuerto debe contar con una opción a su campo de vuelo (pista de aterrizaje y despegue) en las proximidades.

La segunda pista estaba prevista, efectivamente, en el diseño inicial del Reina Sofía. Pero el accidente de Los Rodeos, a finales de marzo de 1977, precipitó la apertura al tráfico del aeropuerto Sur, en octubre del año siguiente, que se inauguró sin contar con la segunda pista contemplada en el Plan Director. Desde entonces, han utilizado sus servicios más de 250 millones de pasajeros, pero de la segunda pista no se sabe nada. En los últimos años, ha aumentado la presión de los municipios del Sur turístico de Tenerife y de las patronales del sector. Pero AENA ha hecho oídos sordos a una solicitud que lleva cuarenta años demorándose. La secretaria de Estado de Turismo, Matilde Asián, reconoció a finales del pasado marzo que existe el compromiso del Gobierno de España de apoyar la construcción de una segunda pista, y que ese compromiso está recogido expresamente en el Documento de Regulación Aeroportuaria. El jarro de agua fría vino después, cuando matizó que la segunda pista sólo se construirá "cuando los expertos coincidan en que es necesaria". Como si esto fuera una cuestión de expertos y no de dinero...

Mientras la pista espera a que los "expertos" en cuestión pongan el huevo, el debate sobre el Reina Sofía parece más centrado en determinar cómo resolver la obsolescencia de la actual terminal de pasajeros, y la inutilidad de una segunda terminal escasamente operativa. Son cuestiones muy importantes, pero no deben hacernos olvidar la conveniencia de contar con la segunda pista. El atasco incidental de la primera provocó enormes retrasos y desvíos: solo hay que imaginar qué habría ocurrido si el bloqueo de la única pista hoy existente resultara ser algo más que incidental y subsanable en unas horas, como -afortunadamente- ocurrió el martes.