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El Gobierno de Trump no baja el tono a la denuncia sin pruebas contra Obama

Miriam Burgués, Washington, EFE
6/mar/17 21:33 PM
eldia.es

MICHAEL REYNOLDS (EFE)

La Casa Blanca no bajó hoy el tono a la acusación sin pruebas del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre que su predecesor, Barack Obama, ordenó grabar sus comunicaciones en 2016 e insistió en que el Congreso debe investigar esas presuntas escuchas y también las filtraciones de información clasificada.

Sin apariciones ante los medios hoy por parte de Trump, quien lanzó su acusación el sábado a través de la red social Twitter pero todavía no ha hablado en público del tema, la presión de responder a los periodistas recayó en el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, y en otros miembros del equipo del mandatario.

En un encuentro sin cámaras con la prensa en la Casa Blanca, Spicer enfatizó que los tuits del presidente acerca de que Obama ordenó pinchar sus teléfonos de la Torre Trump de Nueva York, donde el magnate vivía y trabajaba durante la campaña electoral de 2016, "hablan por sí solos".

"No hay duda de que algo pasó", subrayó Spicer al detallar que la cuestión es averiguar si fue "vigilancia, escucha telefónica o lo que sea".

Spicer dijo que existe "bastante cobertura noticiosa" que sugiere que "algo pasó", aunque, al igual que Trump, no dio más detalles y rehusó comentar en qué información se ha basado el presidente para lanzar sus acusaciones contra Obama.

Un reciente artículo de Breibart News, un conglomerado digital convertido en altavoz del nacionalismo y la "alt-right" (nueva ultraderecha) que presidía Steve Bannon, ahora jefe de estrategia de la Casa Blanca, contenía acusaciones contra el Gobierno del expresidente Obama similares a las que está haciendo Trump.

También a la defensiva, en línea con Spicer, la consejera presidencial Kellyanne Conway explicó en la cadena conservadora Fox que Trump "es el presidente de Estados Unidos" y, por esa razón, tiene acceso a "información e inteligencia" no disponibles para el resto de los ciudadanos.

Otra portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, anotó en declaraciones a la cadena ABC que Trump ha podido tener acceso a "documentos" que ella desconoce para sustentar sus denuncias sobre Obama.

En sintonía con el comunicado emitido durante el fin de semana, Spicer insistió hoy en que Trump "quiere que el Congreso investigue" las presuntas escuchas, así como las filtraciones de información clasificada que, a juicio del mandatario, "socavan la seguridad nacional".

Esa investigación sobre si hubo un potencial abuso de poder por parte del Gobierno de Obama debe hacerse, según la Casa Blanca, en el marco del caso sobre la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de noviembre pasado en Estados Unidos con el objetivo de ayudar a ganar a Trump.

Trump "quiere que el pueblo estadounidense sepa la verdad", señaló Huckabee Sanders al anotar que es necesario dejar que el Comité de Inteligencia de la Cámara Baja del Congreso "haga su trabajo" e investigue al respecto.

Además, Huckabee Sanders afirmó que Trump no acepta la opinión del director del FBI, James Comey, sobre la falsedad de las presuntas escuchas ordenadas por Obama.

Comey solicitó sin éxito durante el fin de semana al Departamento de Justicia que desmintiese públicamente las acusaciones de Trump acerca de que Obama ordenó grabar sus comunicaciones.

El director del FBI argumentó que la gravedad de las acusaciones de "pinchazo" en las comunicaciones de Trump exigía un comunicado público por parte del Departamento de Justicia para señalar que son incorrectas, pero esa rama del Gobierno no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto.

Spicer aseguró hoy que está "casi al 100 por 100 seguro" de que Comey y Trump no han hablado desde que el mandatario lanzó sus acusaciones contra Obama el sábado.

La denuncia sin pruebas de Trump sobre las supuestas escuchas fue rechazada como "simplemente falsa" por el expresidente horas después mediante un comunicado de su portavoz, Kevin Lewis.

El portavoz de la Casa Blanca dijo hoy también no tener constancia de que Trump y Obama hayan hablado desde la ceremonia de traspaso de la Presidencia, celebrada el pasado 20 de enero.