Cultura y Espectáculos
LO ÚLTIMO:
El TS fija que todo contacto corporal de tipo sexual es abuso y no coacciones leer
CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO

Preculas, secuelas, remakes y otros vicios del cine

11/jun/18 6:32 AM
Edición impresa
 

Muchas veces me preguntan cuánto tiempo se tarda en hacer una película; la gente tiene curiosidad por saber cuánto se tarde en rodar, en hacer el montaje o cómo se ruedan las explosiones, los disparos o los efectos especiales. Mis respuestas son siempre parecidas: el rodaje depende del presupuesto y la complejidad de la cinta, de cuatro a ocho semanas si hablamos de películas, digamos, "normales"; las grandes superproducciones se pueden estar rodando durante meses para conseguir grabar toda una parte de la película al amanecer, o combinar el rodaje en diferentes países. La gente suele sorprenderse y le parecen unos tiempos exagerados. ¿Y para montarla? La respuesta aquí también es fácil: al menos el doble del tiempo que se tardó en rodarla. A más rodaje más material, más planos, más duración y, así, una película rodada en siete semanas se tardará en montar unas catorce semanas, si todo va bien y los planos que el director rodó para formar ese gran puzle coinciden y cuadran bien. Después de eso vendrá la postproducción de audio, los efectos especiales, la música, la corrección de color, la mezcla de sonido, etc., pero eso suele generar poca curiosidad. Alguna pregunta sobre cómo se rueda tal o cual efecto especial, pero no mucho más.

Otro tema que genera interés es el guion y el tiempo que se tarda en escribir la historia; aquí, directamente, la gente escucha, se sorprende y, después, muchas veces (aunque no lo dicen) creo que no se creen lo que les cuentas; pero cómo se van a creer que puedes estar años escribiendo y reescribiendo un guion... La gente ve cómo con regularidad germánica los grandes estudios nos obsequian con sus películas de superhéroes, como La guerra de las galaxias nos concede dos películas al año, cómo las secuelas vuelven cada Navidad con números que ya empiezan a ser un poco sonrojantes: La jungla de cristal ultima la sexta parte con Bruce Willis ya en edad de jubilarse, Fast and Furious lleva ocho, Pesadilla en Elm Street otras tantas, Batman nueve, Misión Imposible va a por la sexta y, por supuesto, no hablamos de James Bond, Star Treck o las mil películas de Marvel. Aquí los guiones vuelan, hay una película tras otra, se repiten hasta el infinito las situaciones, las persecuciones, las tramas, los malos ya no pueden ser más malos y a alguien, en una pirueta narrativa, se le ocurre enfrentar a Batman y a Superman durante dos horas y media en una película soporífera con un presupuesto descomunal y que, por supuesto, recauda una millonada en taquilla y es comprada por todas las televisiones del mundo.

Así pues, la gente se sorprende cuando dices que tardas años en crear personajes, generar historias, puntos de giro, hacer versión tras versión de un guion para tener una historia original, potente, interesante. Se sorprende porque, mientras tú escribes y escribes, en la cartelera vuelven a aparecer las secuelas, la película número dieciséis sobre Sherlock Holmes o la número veintinueve sobre Godzila. Eso sí, le añadimos un malo nuevo (famoso, por supuesto), algún efecto especial de nuevo diseño y a llenar los cines; o quizás metemos a Penélope Cruz, Johnny Depp, Willem Dafoe, Michelle Pfeiffer u otras estrellas en un póster, buscamos una novela conocida como Asesinato en el Orient Express y hacemos un remake. La película no aporta nada, la historia es conocida, no se intenta dar ningún nuevo giro y los actores (con pinta de aburridos) parecen estar ahí por obligación. Pero es Hollywood, tienen a las estrellas y recaudan trescientos cincuenta y un millones solo en cines (después quedan, por supuesto, todas las televisiones del mundo) por una película que ha costado cincuenta y cinco.

Yo recuerdo de niño ir al cine con mi madre y, literalmente, trasladarme dentro de la película, viajar en el tiempo, en el espacio; los setenta y los ochenta llenaron las salas de películas nuevas, originales, personajes increíbles, historias interesantes; ahí empezaron La jungla de cristal, En busca del arca perdida, Superman, Mad Max, Rocky, Alien, Terminator, Blade runner, Los Ghostbusters, La guerra de la galaxias, Karate kid, Halloween, Pesadilla en Elm street, Poltergeist, El exorcista y el primer Batman "oscuro" ¿Les suenan? Todas han tenido al menos un remake o una secuela en este siglo. La cartelera vive de secuelas, precuelas o remakes. ¿Ya nadie escribe historias nuevas en Hollywood? A lo mejor hay que tardar un poco más en escribir los guiones, a lo mejor hay que arriesgar más y a lo mejor hay que respetar más a los espectadores y olvidarse de secuelas, de sagas y de personajes trillados y buscar nuevos personajes y nuevas historias. Pero claro, eso llevaría a la industria cinematográfica no solo a hacer películas sino a contar historias, que es la parte más complicada de este negocio; por eso se suele tardar tanto en escribir un guion.

CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO