El Día TV emitirá la gala inaugural

El Día Televisión, dentro de su apuesta por el Carnaval de Tenerife, emitirá en directo el miércoles, a partir de las 20:30 horas y desde la plaza de España, la gala inaugural de la fiesta que deparará el orden del desfile de todas las aspirantes. Presentado por Alex Rodríguez y Silvia de Esteban, actuarán Cariocas, Caña Dulce y Ni Pico-Ni Corto, con motivo de sus 40 años de Carnaval.... Leer más

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La familia más trónica

El espíritu de Tom Carby, boxeador antes que murguero, sigue vivo más allá de su muerte, en 1994. Sus hijos, en Diablos Locos y Ni Muchas-Ni Pocas, defienden un legado junto a sus nietos.
El 30 de octubre de 1994 fallecía Tom Carby, murguero carismático del viejo Carnaval. Por entonces, su murga, Diablos Locos, fundada en 1971, solo era “trónica”, palabra que Carby acuñó y que significaba que, por encima de la ambición de un premio, estaba la amistad.
Que la murga continuara parecía un milagro, pero el triunfo se le resistía. Pero la ley de vida dio un empujón y colocó a Maxi al frente de Diablos. Tímido. Callado. Trónico y de pura cepa. Maxi siempre intentó convencer a su padre de que era necesario dar el salto pero no lo convenció. Cuando asumió la dirección, encontró en Víctor Asensio, entonces letrista de Guachipanduzy y director musical de la agrupación Guarapo, a su principal aliado.
Maxi Carvajal y Víctor Asensio inyectaron ilusión y Diablos se convirtió en una murga pujante. Compañera inseparable de Tom Carby, su esposa, Bolodia Morales Morales, acude a la cita con el periódico EL DÍA junto a la escultura de su esposo en la Cuesta de Piedra. “Es un tío verdadero”, comenta. Casados en 1967, la familia Carvajal Morales dejó Los Llanos y se trasladó a las viviendas sociales de Cuesta de Piedra. Antes de aparcar su afición por el boxeo, donde acaparó titulares, Carby fundó Diablos, que ensayó en Casa Germina y en el bar de Luis hasta que en 1980 le dieron la casa de la calle Candelaria.
Nacido en 1968, Maxi comenzó de mascota con tres años. Y hasta la fecha, ahora director. Este cumple 40 años como murguero. Siempre en Diablos. Su hermana, Lali (nacida en 1974), se fue más por la coreografía, con Mama Loli, Orquídea, luego en la murga Maxilocas, Caña Dulce, Sabor Isleño y Bohemios. Hasta que un día fue a Ni Muchas y terminó de componente. Con Ni Muchas lleva dos años, “y canta que ríete”, dice Maxi. En 2011 se quedaron con solo 20 chicas y ella reunió a otras 16. Este año prometen, pues tienen el refuerzo de Víctor Asencio y letras de Maxi.
El espíritu trónico sigue vivo no solo en los hijos de Tom y Bolodia, quien ha hecho célebre las arepas de los Diablos.
Nacido en 1997 milita en Diablos Locos Tomi, hace tres años, aunque se le negó subir a cantar por ser menor de 16 años. Una anécdota que lo ha curtido como un gran murguero. Murguero de corazón, no de cartón. Su hermano Dani, hijo de Maxi y nieto de Tom, tiene 8 años. Cuando se le pregunta quién es el señor de la escultura de la plaza lo tiene claro: “Abuelito Carby”. Es la alegría de la casa, con el espíritu, genio incluido, del abuelo. Al día siguiente de la final de 2012, que Bambones ganó y perdió Diablos, lo primero que le dijo a su padre cuando lo vio fue: “A la marcha, Bambones”. Trónico.
También las hijas de Lali, Tania y Ainoa tienen en su sangre carnaval puro. Tania salió en Bohemios con 2 años y lleva 13. “Le gusta la murga infantil, pero la madre no la deja”, cuenta Maxi. Ainoa, la más pequeña, estuvo tres años en Bohemios y salió dos años de mascotas en Ni Muchas.
Sin duda, el orgullo de Carby.
Maxi Carvajal celebra este año 40 años como murguero. Y siempre en Diablos Locos, donde compartió las alegrías y las ilusiones de su padre por sacar adelante al grupo. Hablar con Maxi es contagiarse de la alegría de Carby y sus anécdotas. Su hijo Tomi viene pisando muy fuerte. Y el pequeño Dani desborda alegría e ingenio.
De la danza a la crítica
Lali Carvajal se distingue por su infatigable espíritu de lucha y superación. Comenzó en agrupaciones coreográficas, pero en los dos últimos años milita en Ni Muchas-Ni Pocas. El primer reto fue ayudar a reunir el mínimo y salir; este año aporta otro impulso de superación.
Junto a la escultura de la plaza de Cuesta de Piedra en honor de Tom Carby, su esposa, Bolodia, con sus hijos Maxi y Lali y sus nietos Tomi y Dani, y de Tania y Anoa. “Mi padre trabajaba en el ayuntamiento, en mantenimiento, y siempre evitaba referencias políticas porque con el trabajo no se jugaba y de él comía la familia”, recuerdan.... Leer más

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Justo, el diseñador que hizo un escenario

Ser nieto de un sastre era su vínculo más próximo al Carnaval. Comenzó haciendo vestuario de cabaret y terminó siendo uno de los mejores diseñadores de reinas de la historia, además de ser el único que llegó a hacer decorados.
Es la misma casa de Duggi donde ha concedido otras entrevistas y, sin embargo, todo es diferente. No están sus perros y la música de “Fígaro” ameniza la conversación. Justo Gutiérrez (Santa Cruz de Tenerife, 1951) parece nuevo y ha estado toda la vida en el Carnaval. Pero él mismo reconoce que ahora vive al margen de “vinos, rosas y oropeles”. “Antes tenía que ir a El Kilo por la calle Barranquillo para poder llegar; me encanta ser un anónimo”.
Ahora, cuando admite que se acabó la fama, reconoce a los verdaderos amigos, aquellos que siempre han estado. Los dos infartos cerebrales sufridos en los últimos años ya son historia, aunque le han dejado una secuela: su decisión de prejubilarse del mundo del Carnaval. Ahora el yoga es su vida: “La felicidad hay que buscarla de dentro hacia fuera”. Yoga, gimnasio, pintura… son sus nuevas ocupaciones.
Justo Gutiérrez comenzó en el mundo del Carnaval casi por casualidad. Su único vínculo con la moda era su abuelo, Rodrigo Martín Barreto, que era sastre. Un día se encontró con Jaky Romero y le encargó vestuario para las vedettes de un cabaret y, de ahí, se atrevió a hacer los tocados para la comparsa Los Cariocas.
Su primer traje de reina lo presentó en 1978, si bien fue en 1979 cuando consiguió el cetro con Boutique Juan II, “Fantasía de mandarina”. “La concesión del premio fue un escándalo porque hasta entonces estaba la costumbre de que siempre ganaba la chica que presentaba una sociedad de Santa Cruz. Y ese año ganó una empresa. En el jurado estaba César Manrique, y gracias a él en el veredicto ganó la más votada”. Justo asegura que en la deliberación, según le contaron, César Manrique dijo que “él no había venido a hacer política, sino a hacer arte”.
Al año siguiente, 1981, ganaría con el patrocinio del Círculo de Amistad, hasta que volvió a presentar otra reina, en 1981 con la empresa boutique Juan II y volvió a ganar. Que una empresa desplazara a una sociedad no agradó a la organización otra vez, e “hicieron un boicot”, al prohibir que la reina recayera en una empresa. Así, el cetro era para una sociedad y crearon el título de Princesa de la Fantasía para las empresas. Por ello decidió no presentar aspirantes adultas ni en 1982 ni en 1983, si bien en este último año no pudo evitar la tentación y concurso en la gala infantil. Apuntó a la niña con el nombre de la madre como autora de la fantasía, “El lago de los cisnes”, y ganó.
En 1984 se suprimió el título de Princesa de la Fantasía y volvió a concursar Justo, cosechando el título de reina, conRaquel Lucía Luisa, con “En la frontera del Universo”, para el Centro Comercial Hollywood. “Yo cerré con la reina el Guimerá y abrí la Plaza de Toros”, en referencia a que el diseño de Raquel Lucía fue el último del Guimerá y el de su sucesora, Seve Suárez, “Mi querida Josephine”, para El Kilo, fue el primero que se eligió en la plaza de toros.
En 1996 ganó su última reina, con “Ra”, con el periódico EL DÍA, y la fantasía “Los Fregolinos”, en 2004, fue su último traje de reina y cerró una época. A finales de los 90, Justo daría el triple salto mortal al convertirse en el escenógrafo de los decorados de José Antonio Plaza. Hoy es ajeno a los oropeles y asegura que disfruta más sentado en la calle del Castillo viendo cantar a alguien que cuando gastaba cientos de miles de pesetas para ver musicales de Broadway.... Leer más

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