Scolari copió la fórmula

Febrero de 2013. Vuelta de la Copa del Rey en el Nou Camp. El Madrid llega con un empate a uno de la ida, luego necesita ganar para meterse en la final. Mourinho arma una estructura defensiva de dos líneas, muy juntas, avanzadas y presionantes, pero en realidad encuentra el 0-1 con un pelotazo defensivo cuando el Barcelona estaba volcado, con los laterales (Alves y Alba) evolucionados y los centrales haciendo una vigilancia débil sobre Cristiano Ronaldo. A partir de ese golpe de efecto, un equipo gana en confianza para defender y el otro, que la necesitaba más, -porque su idea es construir con la pelota-, se va desarmando. El 0-2 nace de otro pelotazo, defendiendo un córner.  Xabi Alonso se quita el balón de encima y lo pone cerca del área contraria, Di María busca la zona descubierta, recibe con ventaja, encara a Puyol y le cede en bandeja el tanto a Cristiano. Al final, 1-3. La táctica se había impuesto al modelo. Primer aviso.

Abril de 2013. El Bayern arrasa al Barcelona a partir de una apuesta similar, consistente en cerrar el juego por dentro, apretar mucho para robar la pelota y de inmediato abrir el campo para romper por fuera, aprovechando que ambos laterales (Alves y Alba) descubren su zona con la intención de sumarse a la segunda línea para jugar. La superioridad física en la presión no es todo. De fondo hay una estrategia de Juup Heynckes, un maestro de la pizarra, para aprovechar los espacios después de cada robo de balón. Segundo aviso.

Junio de 2013. Pocos días después de que la prensa catalana resalte como un éxito de La Masía el título de la sub 21, España, con el mismo modelo, cae estrepitósamente en Brasil. Del Bosque desnutre el centro del campo, reniega de la fórmula que le había dado los éxitos anteriores (Mundial y Eurocopa), consistente en tener 5 centrocampistas (un doble pivote fuerte y tres jugones liberados) para tocar en superioridad numérica y desarmar la presión del rival, y esta vez deja casi solos a Xavi y a Iniesta, que naufragan ante el juego físico de Brasil. Con esta alineación, el circuito de toque que justifica este tipo de fútbol es muy débil, no se sostiene y tampoco hay una apuesta por el equilibrio posicional, porque Busquets está muy descubierto (no tiene a Xabi Alonso y el entrenador tampoco le pone al lado a Javi Martínez). Los volantes amarillos roban una y otra vez la pelota, parten en dos bloques a España y luego completan la estrategia poniendo el balón rápido arriba, donde Neymar y Hulk hacen movimientos previstos para recibir en zonas descubiertas, frente a dos laterales muy blandos (Arbeloa y Alba). Tercer aviso.

Moraleja: hay un solo escenario en el cual es viable el fútbol que patentó Cruyff, de una estética bellísima, y por el que apostó Luis Aragonés, que es a quien España le debe sus grandes conquistas internacionales recientes. Ese escenario es aquel en el que el toque le gane a la presión. Eso se hace generando superioridad por dentro y apretando una vez se pierda el balón, para impedir que el rival separe tus líneas y ataque con espacios a tu defensa.  Si la presión le gana al toque pierdes y, generalmente, por goleada. Que no hayan jugado Javi Martínez y Cesc es inexplicable. Que Valdés (que nos clasificó para el próximo Mundial con su impresionante actuación en París hace unos meses) no haya sido titular, es el resultado de un compadreo inaceptable. Va saliendo todo a flote. Los resultados hablan.

1 thought on “Scolari copió la fórmula”

  1. Enhorabuena Ventura González por el artículo… Estoy de acuerdo en todo lo que comenta. Es un placer escucharle a diario en radio El Día… Ójala muchos medios nacionales tuvieran la capacidad de análisis y casi siempre tan acertada que tiene usted. Tiene usted toda mi admiración!

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