Partiendo del equilibrio

El empate del Tenerife ante el Valladolid dejó una imagen diferente del equipo de Martí. Lo nuevo no tiene que ver con el juego, entendido en términos de pureza, sino con el equilibrio. Pero un equipo equilibrado ya es un equipo competitivo. O sea, que lo que consiguió el entrenador el domingo con su nueva estructura en el centro del campo, no es poca cosa. A partir de esa solidez se pueden construir cosas interesantes para mejorar esta triste temporada, en la que por no haber no ha habido ni una idea a la que agarrarse para crecer.

El Tenerife no va a jugar “otro fútbol” ahora ni en adelante en esta campaña solo por el hecho de haber añadido a la alineación un director de orquesta que basa su autoridad en el juego a través de la pelota. No hay tiempo para la didáctica, porque construirle a Luis Milla escalones hacia delante requiere más tiempo. Un equipo no puede pasar de la nada a tener un estilo de la noche a la mañana. Pero hay esperanzas de avanzar en a clasificación, porque con ese equilibrio defensivo, sujetando así de bien el partido en medio campo y cerrando la portería propia, es difícil que este equipo no encuentre el gol que necesita para ganar partidos. El domingo estuvo muy cerca, a pesar de que sus ocasiones fueron el producto de su empuje, de hecho las protagonizaron los interiores (Aitor y Bryan) llegando desde atrás. Lo que se dice jugar, no juega. Tener la pelota y fabricar pases profundos para alimentar a sus grandes delanteros, es una aspiración ajena, porque el Tenerife no tiene trabajado el fútbol posicional. Pero, con Milla en el eje, puede construir por delante una línea potente para acercar la presión al área contraria y evitar los desequilibrios que acababan en el de Dani Hernández y que costaban puntos cada semana.

Milla dejó la sensación de ser un futbolista de cuidado. Lo más sorprendente fue su lectura defensiva de las jugadas y su calidad en las disputas, porque el buen toque y la manera de proteger la pelota ya venía de fábrica con su fichaje. Estamos ante uno de esos jugadors que pueden darle a la llave colectiva para encender las luces de un equipo que, a empujones, puede empezar a ganar partidos. Partiendo del equilibrio que ahora tiene.

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