Martí y la apuesta del Tenerife

En este reencuentro con el Blog, reaparecen también, marcadas por la actualidad, señales características del Tenerife de este Siglo. Estamos en semana de ultimatum al entrenador. El club ha tenido 22 ocupantes de su banquillo desde 2000, de manera que el escenario de un posible cambio de inquilino es relativamente familiar, aunque Martí no lleva dos días aquí, de hecho es el segundo técnico más longevo de la historia de la entidad. No parece una situación que resista una comparativa con las anteriores, porque generalmente cuando un entrenador aguanta en el banquillo del Heliodoro dos temporadas, suele terminar su ciclo con éxito. La gestión de Martí en el banquillo ha descrito una línea ascendente que llevó al equipo a disputar el ascenso en 90 minutos y con un gol de ventaja, en aquel desdichado partido de Getafe.¿Qué ha cambiado desde entonces? Para empezar, los objetivos. El ascenso antes era una ilusión y, ahora, una exigencia a la que el entrenador no está respondiendo.

Entre los antecedentes de este expediente de cargos contra el técnico hay lecturas subjetivas, pero menos. Casi se puede decir que es de dominio público entre la gente del fútbol, que el Tenerife ha sido en las primeras 22 jornadas el peor de los diez o doce aspirantes a subir a Primera, el que presenta un aspecto más desaliñado y menos reconocible dentro del terreno de juego y el que, en consecuencia, menos puntos tiene. Lejos del objetivo, lo que aprieta al entrenador y carga de razones al Consejo de Administración es la apuesta que hizo el club. Martí está gestionando una plantilla que es la envidia de todos los entrenadores de la categoría. De ahí la exigencia, la resistencia interna al conformismo y a la aceptación de que este grupo de futbolistas solo puede ser undécimo en esta carrera.

Soy declaradamente enemigo de destituir a los entrenadores, porque no deja de ser un ejercicio incoherente, y a veces cobarde, pero estamos ante un caso cuyas señales son inequívocas de qué es lo que está fallando. Falta una idea de juego, una orientación colectiva, un equipo en suma… Si no cambia Martí (que tiene una oportunidad a partir de mañana) o lo cambian a él, el Tenerife va a tirar por la borda un proyecto hecho para ascender. Y no es cuestión.

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