Lo normal era perder

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Después de cada derrota hay una factura que alguien debe pagar. El entorno  del Tenerife es así. A veces, la búsqueda del culpable se convierte en un ejercicio imaginativo. Es en esas ocasiones en las que, como sucedió el pasado domingo en Mallorca, no hay errores individuales de bulto, sino un flojo rendimiento colectivo. El Tenerife perdió porque no pudo superar todas las adversidades que se concentraron en la semana previa: la baja de Aitor Sanz, la ausencia de Ayoze Pérez, la pérdida repentina de Ricardo y la lesión de Luismi Loro. Y todo el mismo día. Desde que la pelota se puso en juego, el equipo de Cervera estaba en desventaja. Habría sido igual ante cualquier otro rival. Hay equipos que pierden seis titulares y compiten y hay otros que con la mitad de ausencias se bloquean, sencillamente porque hay futbolistas esenciales para el estilo y el funcionamiento y otros que no lo son. Al Tenerife lo ponen a funcionar Aitor y Ricardo, para mi gusto la mejor pareja de medio centros que hay en Segunda División. Aitor tira de la línea de 4 hacia adelante, ajusta muy bien la presión y con sus recuperaciones permite a la mitad ofensiva del conjunto atacar con espacios, en transición y con campo para desarrollar en velocidad. Ricardo es un complemento de nivel, ha ganado mucho en capacidad física, ayuda a Aitor a apretar en la segunda línea y es un notable suministrador de balones cada vez que el equipo recupera la pelota. Los dos son el motor del equipo, no solo por su compenetración, sino por su estilo, por la dinámica que tienen en el juego, por la intensidad que aportan desde su forma de competir. Rivero y Ros, por contra, son dos buenos jugadores, pero no tienen capacidad, como pareja, para hacer una defensa en medio campo y proyectar al equipo desde su zona hacia el ataque. Pero, por si fuera poco, el Tenerife tampoco tuvo en Mallorca al elemento clave para la alternativa a este juego: Ayoze Pérez, que en partidos de poca presencia física en ataque, es capaz de enganchar una dejada de Aridane y romper a cualquier defensa.

La baja de Loro, el último contratiempo, obligó a Cervera a poner a Cristo y a trasladar a la derecha su banda más ofensiva, lo contrario que había hecho en Lugo y en Valdebebas… En fin, esencialmente, el equipo no estuvo a la altura en Mallorca porque no pudo presentar una alineación capaz de interpretar el estilo que representa su identidad futbolística. No es la primera vez que pasa lo mismo esta temporada. Por si queda alguna duda y fluye la tentación de pensar que fue un problema de actitud, basta con comparar: los dos partidos en los que el Tenerife no fue intenso en el medio y ofreció escasa resistencia al rival fueron este de Mallorca y el del Alcorcón en el Heliodoro ( 0-4). En ambos jugaron Ros y Rivero en el medio, pero sobre todo, en los dos faltaron Aitor Sanz y Ricardo.

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