Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Investigan al Cabildo y a tres técnicos por el cierre de la piscifactoría de Aguamansa leer
A BABOR FRANCISCO POMARES

¡Ay, Luisi!

2/mar/17 5:51 AM
Edición impresa

Hace meses que se escucha la especie de que en Güímar está a punto de caer una moción de censura contra la actual alcaldesa, Carmen Luisa Castro. En el PSOE intentaron convencer a Coalición Canaria, y ya tenían la cosa en el saco cuando todo se frustró: que se rompiera el pacto entre el PSOE y Coalición ayudó lo suyo, claro. Y desde entonces, de lo que se habla es de las conversaciones y encuentros que se producen por ahí, para que la alcaldesa y su corte más próxima (dicen que alcaldeso Víctor González incluido) se decidan por fichar por Coalición Canaria, que es que no dejan pasar ni una.

Luisi ha tenido siempre su corazoncito nacionalista, eso hay que reconocerlo: lo de la bandera de las siete estrellas verdes como enseña municipal tuvo su gracia, hasta que Enrique Hernández Bento se enfadó con lo de las banderas y llamó al orden. Pero a doña Luisi lo que siempre le ha podido es lo del color azul pitufo: no sabe uno si a partir de ahora sustituirá la señora el pitufo fronterizo del polígono por el verde africano de las siete estrellas nacionaleras, o si en vez de llevar a su gente de excursión a "Sálvame" le dará por llevarlos a "¡Quiero ser como Pepe!", o si cambiará el viaje de turismo al Valle de los Caídos por una visita guiada a la cueva de Bencomo.

La verdad es que doña Luisi de alcaldesa nacionalista daría mucho más de sí que de aburrida edil pepera: podría pedirle a Carlos Alonso (en los ratos en que no esté twiteando algo) que cumpla los compromisos de Ricardo Melchior con el parque Mililand ese, y volver a preestrenarlo antes de las próximas municipales, con o sin acompañamiento del empresario Andrés Alonso, sus deudas multimillonarias, y sus misteriosas inversiones en bolsa. O podría negociar con el Cabildo la recogida y entrega de todo el azulejo sobrante del Auditorio, para alicatar por dentro y por fuera su ayuntamiento, que está el pobre muy deslucido, chorreando fluidos y vísceras de interventora por las paredes. O declarar la comisaría ectoplasmática de Güímar sede principal de la guanchancha fantasmal, matando dos pájaros de un tiro (y no me refiero a ningún pájaro concreto). O convencer a Fred. Olsen para que construyan otra pirámide más, pero esta acristalada como la del Louvre, para meter dentro el museo del emigrante, los reparos a facturas municipales y todo lo que se le ocurra a doña Luisi. O mejor aún: podría ofrecerse como secretaria general de Coalición en el próximo Congreso, que están pendientes aún de convencer a Tomás Padrón de que dé su venia y permiso a la joven promesa Narvay Quintero.

Porque si da el sí primero y después el salto, podrá doña Luisi pedirles lo que se le antoje a sus nuevos camaradas: y es que Coalición necesita ganar terreno en esos sures, para, sumando Güímar a Arico y Granadilla, recordarle al alcalde Fraga -hoy presidente provisional del sarao socialista- que hay dos sures diferentes, y que por mucho que se lo pida a la Virgen, él ya solo manda en el Sur de Arona para abajo.