Santa Cruz de Tenerife
FRANCISCO JOSÉ SANTOS MIÑÓN

Desde mi observatorio

29/jun/17 6:05 AM
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Sinceramente, como canario y español, me encuentro preocupado ante la situación actual de nuestro país, España, y por supuesto Canarias. El recién nombrado secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, solo tiene la obsesión de desbancar al actual presidente del Gobierno, y tacha de pésima o negra su gestión. Que no es que lo haya hecho de maravilla, pues hay demasiada gente pasándolo muy mal, pero, teniendo en cuenta la herencia recibida del Gobierno Zapatero y Rubalcaba , ambos socialistas, se están corrigiendo importantes desequilibrios, y a nivel europeo, incluso mundial, España está desarrollando un buen papel; según la prensa, se está creciendo más que nadie en Europa, y la Bolsa española es de las mejores. La idea de la España plurinacional, para contentar a los nacionalistas catalanes y vascos, y al partido socialista catalán, va en contra de la idea de España del artículo 2 de la Constitución de 1978, que establece la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Esta resolución fue aprobada en el Congreso por amplia mayoría, con 278 votos a favor, solo 20 en contra y 13 abstenciones; en el Senado: 140 votos a favor, 16 en contra y 11 abstenciones. Democráticamente, cualquier variación de este precepto debería contar al menos con similares votos. La enmienda a la ponencia-marco de Pedro Sánchez, en el 39 congreso federal, rompe el actual consenso constitucional, remueve los cimientos del edificio constitucional y vulnera la declaración del Consejo Territorial de Granada del PSOE de 6 de julio de 2013, abriendo las puertas al cantonalismo, incompatible incluso con Estados federales tipo Suiza, EEUU e incluso Alemania con Baviera. Por último, traiciona la defensa histórica del PSOE de la nación española, mantenida por Juan Negrín en una época muy dura, noviembre de 1938. A esta ruptura con lo establecido añadiría que, en caso de alianza con Podemos e IU, supondría una ruptura casi segura con viejas y queridas tradiciones, alejamiento de la religiosidad característica de los españoles y otras gracias parecidas.

El 6 de junio pasado, el conocido y apreciado jurista socialista Eligio Hernández dio una magnífica conferencia en el Real Casino de Tenerife sobre el tema: "España nunca ha sido una nación de naciones". Yo, que no pude asistir, tuve la suerte de que me enviase una copia, y a la que he hecho referencia en el párrafo anterior. Expresar que hubiera sido magnífico que muchos socialistas pensaran como él, no como esos muchos que alaban y respaldan todo lo que diga Pedro Sánchez, tristemente la gran mayoría. El PSOE ha sido un importante partido político en España cuando entró Felipe González, que tuvo cosas buenas, y me ilusionó que pudiera ser semejante su gobierno a la socialdemocracia sueca o alemana, capaces de gobernar sin problemas con un partido conservador y en los que la justicia social era un tema fundamental, con escasas diferencias entre quien cobrara más y quien menos, no como hace tiempo ocurre en España, unos cobrando una barbaridad (empresarios, banqueros, futbolistas...) y otros que no tienen ni para comer. Recordar que ya en las Cortes de Cádiz, en el art. 40 del Proyecto de Constitución Federal de la 1ª República española, solo consideraba a España como nación y no reconoció el término "nacionalidad". Alfonso Guerra, que nadie podrá juzgar de "derechista", escribió que la "Constitución de 1978 es el armisticio final de una guerra civil, de una larga dictadura y de dos siglos de enfrentamiento". Hoy en día hay muchos que quieren volver a las andadas, no aprenden.

No entiendo cómo Radio Nacional, Televisión Española, la Cope y 13 TV están continuamente haciendo propaganda de todo lo que diga el equipo de Pedro Sánchez o el mismo, poniendo a parir al Gobierno actual. Creo recordar que en la época de Zapatero, cada vez que el PP hacía una declaración sobre cualquier tema (no digamos si se metía con alguna acción del gobierno socialista del momento), a continuación salía alguien del Gobierno rebatiendo lo dicho. Este buenísimo del PP, por no decir otra cosa, sinceramente no lo comprendo; que puedan despacharse a su gusto, poniendo a parir la acción del Gobierno, sin nadie que los rebata o contradiga, ¡no lo entiendo! Si esperan que se lo agradezcan con algún gesto, ¡estamos viendo el resultado! Recordar que soy apolítico.

Como estos últimos años en estas fechas me despido de ustedes hasta octubre. ¡Feliz verano!