Santa Cruz de Tenerife
EL HUEQUITO MARÍA MONTERO

Sobre el amor y el autismo

8/jun/13 1:10 AM
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Este es el testimonio de una madre tinerfeña. Raquel Martín y "El viaje de vuelta" en su blog, para quien quiera indagar. Una mujer valiente, o quizá, cada vez haya más mujeres con agallas, quien le plantó cara al servicio sanitario por su hijo de dos añitos. Este niño fue diagnosticado de autismo, y ahora, ya con cinco años, es un niño recuperado que va al colegio y hace una vida totalmente normal. Perdió hasta el habla a los diez días de recibir la vacuna triple vírica, y su familia buscó en diferentes foros médicos la solución. Y la encontraron. ¿Existen los milagros? Puede. ¿Hay diferentes criterios médicos de diagnosticar y tratar a pacientes en distintos lugares del mundo? Afirmativo. El debate abierto está en el ámbito médico respecto a la relación entre la vacuna triple vírica, y como consecuencia el autismo en algunos menores en todo el mundo. Son miles de familias afectadas y una relación de un niño por cada 60 niños diagnosticados de autismo. Hace 20 años la estadística lo situaba entre un niño frente a 10.000 niños afectados. Sobre todo me conmueve cuando recibo de primera mano el testimonio de esta madre, su tenacidad y amor hacia su pequeño, que le da la llave de resolución del conflicto. En la observación constante de su hijo y de analíticas permanentes en laboratorios americanos, alemanes y españoles, con un alto registro de metales, y bacterias intestinales, repara en que este es el caldo de cultivo para el autismo, al estar en contacto los neurotransmisores alojados en el intestino, con el cerebro, y afirma "que estos niños nacen con el sistema inmune deprimido, y los diferentes medicamentos y vacunas detonan un desequilibrio aún mayor, siendo necesaria la desintoxicación de los niños". La alimentación sin gluten, junto con la retirada de la leche de vaca y el trigo, provocaron la limpieza intestinal de su hijo, que en tan sólo un mes recuperó el habla. Sanidad española retiró el tiomersal, vacunas con mercurio, en 2004. ¿Y qué hay de la contaminación mundial por metales?