Santa Cruz de Tenerife

El médico que vio a Aitana en Arona fue el que llamó a la Guardia Civil

José Juan Arrate, médico de El Mojón, declaró ante la jueza de Arona que él sólo cumplió con su obligación al rellenar un parte médico donde precisó que la niña tenía lesiones compatibles con maltrato. Puso desgarro vaginal al ver el sangrado. Dijo que nunca escribió agresión sexual y que no denunció a nadie.
DORY MERINO, Tenerife
25/sep/10 7:50 AM
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José Juan Arrate, el doctor que atendió a la pequeña Aitana en el centro de salud de El Mojón (Arona), en Arona, el día 24 de noviembre de 2009, cuando llegó a su consulta en parada cardiorrespiratoria, declaró ayer ante la jueza que él sólo cumplió con su obligación de intentar salvar a la pequeña y se ratificó en que en el parte médico hizo constar que las lesiones que presentaba esa paciente eran compatibles con los malos tratos, pero manifestó que él no denunció a nadie, aunque también declaró que fue él mismo quien llamó a la Guardia Civil.

La jueza está recabando información para resolver la querella presentada por el abogado del padre, Diego P., que tras el ingreso de su hija fue detenido como presunto violador y maltratador de la pequeña, hasta que quedó en libertad, cuatro días después, por una orden judicial, cuando la autopsia confirmó que todas las lesiones eran fruto de la caída que sufrió Aitana cuando intentó subir la escalera de un tobogán.

La jueza tomó ayer declaración al facultativo que ese día estaba de guardia en El Mojón, que se encontraba en presencia de su abogada, y también a otro joven médico del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria (HUNSC), también acompañado por su letrado. Este doctor formaba parte del equipo médico que recibió a la niña, después de que el facultativo de Arona la derivara a ese centro, tras haberle practicado dos intentos de rehabilitación para estabilizarla.

Arrate se defendió de los tres puntos que formula la querella: falsedad documental, imprudencia profesional y denuncia falsa.

Señaló que en ningún momento acusó a nadie de agresión sexual, sino que se limitó a cumplir con su obligación, que era intentar salvar la vida de la niña. En ese proceso observó los síntomas que presentaba la pequeña y recordó que, precisamente en las personas más indefensas, como son los niños y los mayores, los médicos tienen el deber de reflejar los aspectos que puedan parecer presuntas lesiones de malos tratos.

La jueza ya conoce algunos de los pormenores hasta ahora ocultos en este caso y es que el médico observó que la niña sangraba cuando la enfermera del centro de salud procedió a introducirle una sonda. Esta es una de las claves por las que el médico de El Mojón apuntó en el parte "desgarro vaginal". Las declaraciones se prolongaron durante toda la mañana y, además, faltan por declarar otros dos médicos del HUNSC. Todavía está por aclarar quién determinó que el joven madrileño fuera detenido como presunto violador y maltratador, si, como están exponiendo los médicos, ellos no acusaron a nadie, ni denunciaron al compañero de la madre de Aitana.

En el auto judicial que dejó en libertad al compañero de la madre de Aitana, el magistrado sostiene que el fallecimiento de la niña "no tuvo un origen violento, sino que se debió a la caída de un columpio en un parque".

Descarta que sufriera abusos sexuales y que fuera maltratada brutalmente.

Además, en el auto se asegura que las supuestas quemaduras no eran tales, sino que se podían atribuir "a un cuadro alérgico". Por lo que respecta a los daños externos e internos, el informe médico forense apunta a que se corresponden con "las maniobras repetidas de reanimación". En cuanto al desgarro del meso intestinal, se señala que no se puede descartar que se haya producido durante la manipulación quirúrgica.

Se espera que en el juicio se aclaren todas las circunstancias que degeneraron en unos tristes hechos para que no vuelvan a suceder.